La Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras (RIMM) reclama pasar de la presencia simbólica de mujeres a una participación con poder real. Así lo recoge un informe elaborado con apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), que advierte de que, pese a los avances formales, las mujeres siguen fuera de los espacios donde se toman las decisiones clave.
Porque a pesar de que en los procesos de paz donde las mujeres participan, los acuerdos son más sólidos y duraderos (tienen un 35 % más de probabilidades de perdurar al menos quince años, según Naciones Unidas), el documento, titulado Recomendaciones para la participación de las mujeres en procesos de mediación y construcción de paz, concluye que las mujeres mediadoras continúan relegadas a funciones técnicas o de acompañamiento, con reducida influencia efectiva en la negociación de acuerdos. A esta exclusión se suman estereotipos de género, falta de reconocimiento institucional y múltiples formas de discriminación, especialmente en el caso de mujeres indígenas, rurales o afrodescendientes.
“El diagnóstico es claro: sin participación plena de las mujeres, no solo se limita la igualdad, sino también la eficacia y la sostenibilidad de los acuerdos”, coincidieron en señalar tanto la Secretaria para la Cooperación Iberoamericana, Lorena Larios, como Mabel González, Experta de España en el Comité de Mujeres Expertas de la RIIM, que resumió parte del debate producido entre profesionales en la temática tras la presentación del documento en Casa de América.
Propuesta de reformas concretas
Frente a este escenario, la Red, registrada en la Plataforma Iberoamericana de Redes, propone una agenda de reformas concretas para transformar la arquitectura de la mediación en Iberoamérica:
- Institucionalizar la mediación con enfoque de género e interseccional, con recursos y estructuras estables.
- Superar la participación simbólica, garantizando presencia real en la toma de decisiones.
- Reconocer a las mediadoras comunitarias, incorporando sus saberes a los marcos oficiales.
- Crear sistemas de acreditación y mapeo de mujeres mediadoras en toda la región.
- Invertir en formación especializada en negociación, diplomacia y gestión pública.
- Desarrollar protocolos de cuidado y seguridad, ante el impacto emocional y los riesgos del trabajo.
- Fortalecer redes regionales, como la RIMM, para ampliar la incidencia colectiva.
- Garantizar acceso a los espacios de poder, incluidos los ámbitos de seguridad.
- Incorporar enfoques interculturales y territoriales en los procesos de paz.
- Impulsar el diálogo intergeneracional para asegurar la continuidad de la agenda.
“Las mujeres sostienen comunidades enteras en medio de conflictos. Las mujeres están en los conflictos; el problema no es su ausencia; el problema es un poder estructural que las excluye. El desafío es transformar las estructuras que siguen condicionando su participacion”, afirmó Marcelino Trujillo, coordinador del estudio y profesional de la Universidad de las Américas de Puebla.
El estudio también alerta del coste oculto de las mediadoras: desgaste emocional, ausencia de redes de apoyo y, en algunos contextos, estigmatización o riesgos personales asociados a su participación en procesos de diálogo. Pese a las barreras, el informe subraya que las mujeres ya están transformando la mediación con estrategias como la construcción de confianza, la escucha activa o la apertura de “diálogos improbables” entre actores enfrentados.
El documento, apoyado por AECID, se basa en las experiencias de 14 mujeres expertas de once países de la región, recogidas a través de entrevistas cualitativas.
En el acto también intervinieron, entre otros expertos, la Ministra de la Mujer de la República Dominicana, Gloria Reyes; la Directora General de Derechos Humanos y Democracia de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Jennifer Feller; y el Adjunto de la Embajadora en Misión Especial para Cumbres Iberoamericanas, Luis Romera Pintor.

