
En el Día Mundial de la Gastronomía Sostenible, destacamos los 20 proyectos ganadores de la Convocatoria Fondo Iberoamericano de Cocinas para el Desarrollo Sostenible impulsado por el programa de cooperación IberCocinas, así como su permanente compromiso por conectar saberes y comunidades a lo largo de la región.
Este Fondo, que entrega apoyo técnico y financiero, impulsa trabajos comunitarios vinculados al patrimonio alimentario y las cocinas tradicionales, con el propósito de fortalecer el producto local, promover la sostenibilidad, impulsar la formación y reconocer el valor cultural de los alimentos de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes de Iberoamérica.
Convocatoria 2025: espacios de resistencia, transformación y cuidado
Estas iniciativas, en su mayoría lideradas por mujeres, comparten un denominador común: ponen a las cocinas tradicionales como espacios de resistencia, transformación y cuidado. Desde la producción de charqui en Catamarca hasta la protección del manglar en el Pacífico colombiano, cada proyecto aborda dimensiones concretas de la sostenibilidad y evidencian cómo el patrimonio alimentario puede ser motor de cambio ambiental, social y económico.
Argentina
- Raíces profundas, sabores nuevos: mujeres rurales de Isla Larga (Catamarca) producen charqui de manera comunitaria, aprovechando carne de descarte para evitar el desperdicio alimentario. Con el apoyo del Fondo, adquieren equipamiento para envasado al vacío y acondicionan su espacio de producción, logrando autonomía económica y visibilidad en el mercado local.
- Cocina del pimentón, tradición con identidad: productoras de la comunidad indígena Diaguita Calchaquí (Salta) implementan secaderos solares para conservar pimentón mediante prácticas agroecológicas de bajo impacto ambiental. El proyecto fomenta la igualdad de oportunidades y consolida circuitos de comercio equitativo.
- Los pies en la tierra: la huerta y la cocina mby’a en la escuela la comunidad indígena Mby’a guaraní desarrolla un modelo educativo donde la huerta escolar orgánica provee los insumos para los almuerzos tradicionales de los estudiantes. A través de festividades y participación familiar, se preservan saberes intergeneracionales y la lengua originaria.
Chile
- Revalorizar y dar continuidad a saberes ancestrales culinarios mapuche: la Comunidad Indígena Domingo Boroga en el territorio Mapuche de Gulumapu (La Araucanía), rescata su memoria biocultural mediante la transmisión de técnicas agroecológicas a las juventudes. El proyecto culmina[1] con la publicación de un libro bilingüe (mapudungun-español) que se convierte en herramienta pedagógica para la defensa de sus ecosistemas y derechos territoriales.
- Comunidad que alimenta: mujeres organizadas en el sector de Montedónico (Valparaíso) operan un comedor popular que enfrenta la crisis de seguridad alimentaria. Con equipamiento semi-industrial y provisiones al por mayor, preparan cientos de raciones nutritivas y reconstruyen lazos de solidaridad vecinal.
Colombia
- Transmisión del conocimiento sobre la protección de la piangua: mujeres afrodescendientes de Bahía Málaga lideran la protección de ecosistemas de manglar enseñando a niños y jóvenes técnicas sostenibles de extracción de concha piangua. Organizan laboratorios de cocina con recetas ancestrales del Pacífico, vinculando cultura culinaria afro con responsabilidad ambiental.
- Jajan saná Enÿenëng – Cuidadores de la chagra y sus alimentos: mujeres, abuelas y niñas de la etnia Camëntŝa Biÿá defienden la chagra como espacio sagrado agroecológico libre de agrotóxicos. Todos los procesos de siembra, cosecha y cocina se realizan en su lengua originaria, demostrando que soberanía alimentaria y respeto espiritual son inseparables.
- Escuela de cocina tradicional «Sabores y Saberes El Claret»: ubicada en el Resguardo Indígena Escopetera y Pirza, la escuela promueve el rescate de la memoria culinaria de la comunidad Embera Chamí. Las lideresas enseñan el cultivo de semillas nativas siguiendo ciclos lunares y fomentan una alimentación libre de plásticos y agroquímicos.
Guatemala
- K’uub’ank sa’ Komonil – Cocinando en Comunidad: mujeres Q’eqchi’, Pocomchi’ y Achi’ en Cobán posicionan la cocina como eje de integración interétnica y resolución de conflictos. Ejecutan talleres prácticos que transforman ingredientes de huertos agroecológicos en recetas ancestrales y socializan sus elaboraciones en festivales populares regionales.
Ecuador
- ROCUM: Red de Ollas Comunitarias: red solidaria en barrios populares de Quito que beneficia a comunidades KituKara, migrantes y afrodescendientes. Las mujeres lideran redes de trueque y rescate de alimentos para elaborar comidas colectivas, equipando sus espacios con ollas industriales y sistematizando memorias migratorias en publicaciones comunitarias.
- Entre sal y fogones, saberes de la mujer de sal: en Manabí: mujeres salineras Cholo-Montubias en Charapotó (Manabí) resguardan la técnica ancestral de producción de sal artesanal. Instalan hornos de leña tradicionales como estaciones formativas y generan circuitos de turismo ecológico que fortalecen su independencia económica.
- Ollas rodantes cocinando saberes del campo a la ciudad: iniciativa itinerante de La Casa Popular La Marginal que conecta a productores indígenas-campesinos de Lumbisí con barrios urbano-populares de Quito. El colectivo organiza «ollas rodantes» en plazas y universidades, adquiere vegetales orgánicos directamente de familias campesinas y elabora un recetario comunitario de resistencia solidaria.
México
- Atoles tradicionales con productos endémicos: veinte mujeres «buscadoras» de familiares desaparecidos en Guanajuato utilizan la cocina comunitaria como espacio de contención y sanación. Rescatan ingredientes endémicos (mezquite, garbanzo, zapote), traducen materiales a lengua Chichimeca Jonaz y difunden un recetario digital que protege la memoria y la resistencia ante la violencia.
- Inmersión al maayat’aan a través de la cocina tradicional: en Chichimilá (Yucatán), madres y docentes construyen huertos elevados (ka’anche’) libres de pesticidas, protegiendo abejas meliponas. Todos los talleres se dictan íntegramente en lengua maya con señalética en glifos, combatiendo el desplazamiento lingüístico y dotando a los niños de soberanía nutricional.
- Labaa xten galbayn – Raíz de la vida: maestras cocineras zapotecas de Teotitlán del Valle (Oaxaca) conservan procesos de cocina indígena mediante comercio justo. Adquieren leña, metates, ollas de barro y maíces nativos directamente de campesinos locales y enseñan técnicas de molienda y nixtamalización a las generaciones jóvenes durante nueve meses de formación.
Panamá
- Wissubwala – Resiliencia alimentaria: el pueblo Guna en la comarca Gunayala desarrolla estrategias de adaptación al cambio climático arraigadas en su cultura milenaria. Mujeres y jóvenes recuperan semillas nativas resilientes, establecen prácticas agroecológicas y celebran el Festival de Saberes y Sabores Guna con documentos en lengua dulegaya.
Paraguay
- Mujeres sembrando soberanía alimentaria: red de mujeres rurales guaraní-parlantes que defiende su territorio contra el avance de cultivos transgénicos. Con un modelo feminista campesino, articulan huertas libres de agroquímicos y redes de comercialización directa en ferias locales, asegurando ingresos justos, autonomía económica y salud comunitaria.
Perú
- Pachimsa Inacka Yuta – Saberes Awajún para una alimentación comunitaria sostenible: en la Amazonía peruana, la comunidad Awajún rehabilita técnicas de huertos amazónicos y recolección de flora nativa con participación activa de mujeres cocineras. Organizan ollas comunitarias con platos tradicionales, dinámicas de trueque ancestral y registros audiovisuales en lengua Awajún para preservar su soberanía territorial.
- Diálogos a la olla: mujeres indígenas y campesinas quechuahablantes en Las Moras (Huánuco) lideran ollas comunes mediante formación agroecológica. Restauran infraestructura de cocinas comunitarias, implementan huertos con riego por goteo y ejecutan talleres de plantas medicinales, consolidando espacios de resistencia y educación popular.
- Sabores de la Tierra – escuela Caminos del Corazón: en Shaullo Chico (Cajamarca), maestras y madres rescatan la dieta andina tradicional para combatir la malnutrición infantil. Instalan un huerto interactivo escolar donde niños aprenden a cultivar y consumir productos nativos nutritivos, empoderando a productoras locales e inculcando una cultura alimentaria preventiva.
