Organismo internacional al servicio de Iberoamérica

Prevención del acoso sexual y/o por razón de sexo

Compromiso institucional

En SEGIB, asumimos la responsabilidad de fomentar una cultura de trabajo libre de acoso sexual y por razón de sexo, asegurando el respeto pleno de los derechos fundamentales de todas las personas. Este compromiso inquebrantable garantiza que cualquier conducta sexista o discriminatoria no tenga cabida, sin excusas ni excepciones.

Para prevenir que estas conductas ocurran y promover una convivencia igualitaria, impulsamos medidas de prevención y sensibilización que refuercen una cultura de respeto y responsabilidad compartida en nuestro entorno laboral. Esto incluye la implementación de programas de formación y capacitación continua en comportamientos y actitudes igualitarias.

Mantenemos una política de tolerancia cero ante cualquier incidente que comprometa la seguridad y el respeto en el ámbito laboral, actuando de manera inmediata y con la seriedad que cada caso requiere.La SEGIB se compromete a dar a conocer la política integral de prevención del acoso sexual y/o por razón de sexo a todo el personal de la SEGIB, al personal en formación, a las entidades suministradoras y otras empresas relacionadas, indicando la existencia del protocolo de actuación y la necesidad de su cumplimiento estricto.

¿Qué hago si identifico un comportamiento propio del acoso sexual y/o por razón de sexo?

Conoce los canales institucionales para la prevención, detección y denuncias”.  A través de estos enlaces, puedes acceder a todos los recursos disponibles:

“Cualquier comportamiento, físico o verbal, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno laboral intimidatorio, degradante u ofensivo. Abarcan una amplia variedad de acciones y comportamientos inaceptables y no deseados que causan ofensa, humillación u otros daños físicos o psicológicos a una persona.”

Estos son algunos ejemplos:

  • Formas denigrantes u obscenas de dirigirse a una persona.
  • Bromas sexuales.
  • Preguntas, descripciones o comentarios sobre fantasías, preferencias y habilidades/capacidades sexuales.
  • Gestos obscenos, silbidos o miradas intimidatorias.
  • Arrinconar o buscar deliberadamente quedarse a solas con la persona de forma innecesaria.
  • Contacto físico no solicitado y deliberado, o acercamiento físico innecesario con connotaciones sexuales.
  • Invitaciones persistentes para participar en actividades sociales o lúdicas, aunque la persona objeto de estas haya dejado claro que resultan no deseadas e inoportunas.
  • Invitaciones o presiones para concertar citas o encuentros sexuales.

“Cualquier comportamiento físico o verbal basado en el género de la persona, con el propósito o el efecto de atentar contra su dignidad y de crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo. Supone un tipo de situaciones laborales discriminatorias mucho más amplias, sin tener por qué existir intencionalidad sexual por parte de la persona agresora.”

Estos son algunos ejemplos:

  • Las descalificaciones públicas y reiteradas sobre la persona y su trabajo basadas en estereotipos de género.
  • Uso de formas denigrantes u ofensivas para dirigirse a personas de un determinado sexo.
  • Los comentarios continuos y vejatorios sobre el aspecto físico, la identidad o la opción sexual.
  • Utilizar humor sexista.
  • Impartir órdenes vejatorias o contradictorias en función del sexo o la orientación sexual de la persona.
  • Evaluar el trabajo de las personas con menosprecio, de manera injusta o de forma sesgada, en función de su sexo o de su orientación sexual.

Aquí tienes algunas recomendaciones para promocionar y difundir una cultura de prevención y tolerancia cero al acoso sexual y/o por razón de sexo:

  • Formación continua en sensibilización y prevención: Participar activamente en las capacitaciones de SEGIB y otros programas disponibles es crucial para mantenernos informados y comprometidos con la cultura de respeto y prevención.
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  • Fomentar la comunicación abierta y asertiva: Un diálogo respetuoso y constructivo fortalece las relaciones laborales y promueve la comprensión mutua, elementos claves para una convivencia inclusiva.
  • Ejercer liderazgos inclusivos y responsables: Los liderazgos tienen la responsabilidad de actuar como modelos de tolerancia cero frente a conductas inadecuadas y promover activamente un ambiente seguro y respetuoso.
  • Evitar humor y lenguaje sexista o discriminatorio: Comentarios inapropiados y humor sexista erosionan la convivencia y generan un clima de exclusión. Es fundamental abstenerse de tales actitudes para construir una cultura de respeto.
  • Reflexionar y cuestionar nuestros comportamientos: La autocrítica es esencial. Reflexionemos sobre nuestros gestos y actitudes diarias, buscando identificar y eliminar cualquier sesgo o microagresión. Reconocer nuestras áreas de mejora es el primer paso hacia un entorno laboral inclusivo.
  • No ser cómplices y romper el silencio: Ante cualquier forma de acoso o discriminación, la inacción y el silencio nos convierten en cómplices. Asumimos la responsabilidad de intervenir o denunciar las situaciones que puedan afectar la integridad de nuestras compañeras y compañeros.
  • Utilizar los canales de denuncia de manera responsable: La SEGIB pone a disposición canales formales de denuncia. Ante cualquier situación de acoso, es importante recurrir a estos mecanismos, contribuyendo a un entorno seguro para todas y todos.
  • Identificar y evitar sesgos de género: Los sesgos inconscientes impactan nuestras decisiones y relaciones. Reflexionar y evitar estos prejuicios fortalece nuestro compromiso con la igualdad de oportunidades.
  • Respetar y establecer límites claros: El respeto mutuo comienza por reconocer y respetar los límites personales y profesionales de cada persona.