BIODIVERSIDAD Y RESTAURACIÓN DE ECOSISTEMAS
Escola das Juventudes
Centro Sabiá (Pernambuco)
Aprender, sembrar, multiplicar

La escala principal de actuación es local–municipal–regional, con acciones en Amaraji, Rio Formoso, Vertentes, Caruaru y comunidades del Agreste y Sertão, y alcance regional en Pernambuco a través de una red de multiplicadores y ferias agroecológicas. La Escuela opera con un enfoque territorial y participativo, articulando módulos formativos presenciales, parcelas demostrativas de Sistemas Agroforestales (SAF) y encuentros intermunicipales que promueven el intercambio de saberes entre juventudes rurales. Esta estructura permite que las prácticas locales se conviertan en insumos para políticas públicas municipales y en experiencias replicables en otros territorios del Estado, fortaleciendo la transición agroecológica con liderazgo juvenil.
Contexto
Las comunidades rurales de Pernambuco enfrentan una combinación de pérdida de diversidad productiva, erosión de suelos, acceso limitado a tecnologías agroecológicas y vulnerabilidad climática ante sequías y lluvias erosivas cada vez más extremas. En este contexto, el Centro Sabiá impulsa una propuesta educativa y práctica que combina formación técnica, acción comunitaria y sostenibilidad ambiental.
A través de la implementación de SAF, la instalación de parcelas demostrativas y la organización de ferias agroecológicas, se generan alternativas productivas resilientes que fortalecen la seguridad alimentaria, diversifican los ingresos familiares y fomentan el arraigo territorial.
Además, la formación de jóvenes multiplicadores garantiza la continuidad del conocimiento en el tiempo, consolidando capacidades locales que reducen la dependencia de insumos externos costosos. Este enfoque beneficia especialmente a familias campesinas, mujeres rurales y juventudes que históricamente han tenido menor acceso a servicios técnicos o programas públicos, contribuyendo así a un modelo de desarrollo rural más justo e inclusivo.

Los impactos alcanzados son tanto ambientales como sociales y educativos. En 2024 se implementaron dos sistemas agroforestales demostrativos que funcionan como laboratorios locales de restauración ecológica, promoviendo la recuperación de suelos, el aumento de la cobertura vegetal y la conservación de la biodiversidad.
A nivel familiar, la adopción de prácticas agroecológicas por parte de productores rurales se traduce en mejor manejo del suelo y el agua, mayor diversidad de cultivos y reducción del uso de agroquímicos, fortaleciendo así la resiliencia climática de los territorios.
En términos de mitigación, los SAF contribuyen al secuestro de carbono en la biomasa y al equilibrio ecológico local; mientras que, en adaptación, ofrecen sistemas productivos más resistentes a la variabilidad climática. En conjunto, estas acciones posicionan a la Escola das Juventudes como una referencia regional en transición agroecológica con liderazgo juvenil.
La iniciativa integra diversidad sociocultural, pertinencia ecológica y enfoque pedagógico intercultural, consolidando un modelo que valora los saberes tradicionales y las prácticas campesinas ancestrales. Los SAF y metodologías empleadas se diseñan considerando la adaptación al clima y los suelos locales, así como la participación activa de asociaciones comunitarias y colectivos juveniles.
La cogestión del conocimiento se fortaleció a través de mesas de diálogo en los encuentros territoriales, la participación de asociaciones de mujeres quilombolas y la co-facilitación de talleres por multiplicadores locales.
Los carruseles de experiencias y ferias agroecológicas se transformaron en espacios de intercambio cultural y político, donde se visibilizan prácticas ancestrales y se priorizan demandas comunitarias (semillas criollas, control de erosión, inclusión de género). Estas aportaciones se incorporan luego en los módulos formativos y en las parcelas demostrativas, cerrando el ciclo entre aprendizaje, práctica y política pública local.

Replicabilidad
El modelo de la Escola das Juventudes es altamente replicable y adaptable a diversos contextos rurales iberoamericanos. Su éxito radica en la combinación de tres pilares: formación práctica, demostración productiva y multiplicación del conocimiento mediante juventudes locales.
La metodología prioriza el uso de especies nativas, la co-creación de contenidos educativos y el liderazgo juvenil, prescindiendo de tecnología costosa y favoreciendo la apropiación social del conocimiento. Este enfoque puede aplicarse en países con fuerte presencia de agricultura familiar, o en regiones que buscan fortalecer la soberanía alimentaria y la resiliencia climática.
En contextos con menos recursos logísticos, el modelo puede adaptarse mediante módulos virtuales o parcelas demostrativas comunitarias. Donde existan políticas públicas agroecológicas, puede articularse con programas municipales o nacionales para ampliar legitimidad e impacto. En todos los casos, se respeta la diversidad cultural y biológica local, incorporando saberes campesinos, cultivos tradicionales y prácticas de conservación.
Escalabilidad
La expansión puede desarrollarse a través de dos vías complementarias:
- Multiplicación territorial: creación de nuevos núcleos juveniles, instalación de SAF en más fincas familiares y acompañamiento técnico a jóvenes rurales.
- Articulación en red: participación en ferias regionales, colaboración con universidades, ONG y programas de juventud, y generación de materiales pedagógicos que permitan la formación a distancia.
Para su sostenibilidad, se requieren recursos para logística, capacitación técnica e insumos iniciales, además de apoyo institucional para formalizar vínculos con políticas municipales de agricultura y juventud. El fortalecimiento de alianzas con universidades, cooperativas y redes juveniles rurales puede asegurar la continuidad del proceso y su expansión en otros estados o países.
MEDALLAS
Contribución a los ODS:




EN RESUMEN…
La Escola das Juventudes representa una semilla viva de justicia climática en el Nordeste brasileño. Su experiencia demuestra que la transición agroecológica con liderazgo juvenil no solo es posible, sino urgente. En los territorios del Agreste y el Sertão, donde la sequía y la pobreza golpean con fuerza, la escuela ha cultivado algo más que alimentos: ha sembrado esperanza, autonomía y resiliencia comunitaria.
Frente a la crisis climática, las juventudes rurales del Centro Sabiá no esperan soluciones externas: producen conocimiento, regeneran ecosistemas y transforman sus realidades desde el territorio. Su acción, basada en saberes ancestrales y prácticas agroecológicas, conecta la mitigación y la adaptación con la justicia social y la equidad intergeneracional.
En la COP30, su mensaje fue claro: invertir en juventudes rurales es invertir en el futuro del planeta. Cada árbol plantado en los SAF, cada feria agroecológica organizada, y cada joven que enseña a otro joven, son actos concretos de transformación climática.
La Escola das Juventudes no es solo un programa formativo: es una plataforma de regeneración democrática y ambiental, donde las juventudes del Nordeste brasileño están demostrando que el futuro se cultiva con raíces profundas y horizontes colectivos.


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