GESTIÓN DE RECURSOS HÍDRICOS Y OCÉANOS
MI RÍO LAB – LABORATORIO CIUDADANO PARA EL RESCATE DEL RÍO TEPATITLÁN (MÉXICO)
Del arte al río, de la acción al cambio.

Mi Río Lab – Laboratorio ciudadano para el rescate del Río Tepatitlán es una iniciativa mexicana de innovación ciudadana enfocada en la recuperación ecológica, social y cultural del río Tepatitlán, en el estado de Jalisco. Nació en 2015 como un esfuerzo creativo liderado por jóvenes que comenzaron interviniendo espacios vulnerables a través del arte, el diseño y la participación comunitaria. Con el tiempo, esta iniciativa evolucionó hacia un modelo de gobernanza colaborativa que promueve senderos ciudadanos, restauración de ecosistemas, creación de “parques pedagógicos” y procesos participativos donde los habitantes se convierten en protagonistas del cuidado del río y su biodiversidad.
Impulsado principalmente desde la organización Ortopedia Urbana, el proyecto combina educación ambiental, restauración ecológica, gestión comunitaria, incidencia pública y cultura de paz territorial. Ha permitido reconectar a la población con su entorno natural, generar redes de colaboración intersectorial y construir una visión colectiva del río como espacio vivo, común y recuperable.
Contexto
Tepatitlán de Morelos es una ciudad con un importante río que atraviesa zonas urbanas y rurales, incluyendo áreas identificadas como vulnerables o marginalizadas. Durante años, el río enfrentó contaminación por actividades industriales, descargas agrícolas y falta de políticas de protección, además de su abandono como espacio comunitario. Varias zonas aledañas fueron consideradas peligrosas o estigmatizadas, con presencia de asentamientos irregulares y escasez de espacios públicos dignos.
Mi Río Lab surge como una respuesta ciudadana a esta deteriorada relación socioambiental con el río. Desde un enfoque artístico, educativo y territorial, se organizaron intervenciones que luego derivaron en procesos más amplios de gobernanza ambiental, participación social, incidencia política y restauración biocultural. La iniciativa se inspira en el reconocimiento comunitario, la planificación participativa y la protección de especies endémicas que habitan el río.

Las acciones del proyecto han generado mejoras ambientales reales en los 4 kilómetros del cauce intervenido. La limpieza, reforestación y recuperación de espacios ha permitido conservar especies endémicas, como los sauces, protegidos a nivel federal. Las jornadas comunitarias han contribuido a detener obras que ponían en riesgo la integridad del ecosistema, y las negociaciones con empresas agrícolas responsables de contaminación han generado compromisos para el saneamiento a largo plazo.
En términos institucionales, tras el foro de gobernanza “El río que queremos” (noviembre de 2024), se logró la creación de una coordinación especializada en saneamiento y aprovechamiento del río por parte de las autoridades locales. Además, se elaboró un inventario con más de 600 especies de flora, aves e insectos, fortaleciendo la gestión ambiental basada en evidencia. Las actividades también han promovido la cultura de paz y prevención del delito, resignificando zonas consideradas peligrosas e involucrando a comunidades cercanas.
El proyecto ha crecido a lo largo de una década, adaptándose a los contextos cambiantes e integrando la voz de diferentes actores. Entre sus principales logros destacan:
- La recuperación de 4 km del río mediante senderos ciudadanos y parques pedagógicos.
- La organización de talleres, ciclos formativos, conversatorios, exposiciones y campañas comunitarias.
- La construcción de alianzas con escuelas, universidades, colectivos juveniles, empresas y autoridades municipales.
- La obtención del Premio Municipal de la Juventud al Mérito Cívico en 2019.
- La creación de foros de gobernanza que han incidido en políticas públicas.
- La formación de jóvenes líderes y lideresas ambientales con experiencia en restauración ecológica y gestión comunitaria.
Este proceso evidencia una transición desde intervenciones artísticas espontáneas hacia modelos sostenidos de acción climática, educación ambiental y transformación territorial.

Replicabilidad
El modelo ha demostrado ser replicable, ya que se está reproduciendo actualmente en otro municipio: Valle de Guadalupe. Dado que cerca del 80% de las ciudades de la región están conectadas a algún río o cuerpo de agua, la experiencia puede adaptarse a múltiples contextos. Su enfoque parte de diagnósticos participativos, convocatorias abiertas e integración de saberes locales, lo que le permite adecuarse a condiciones sociales, políticas y económicas diversas. La replicabilidad del modelo reside en su flexibilidad metodológica, la identificación de liderazgos juveniles locales y el acompañamiento formativo para asegurar continuidad.
Escalabilidad
La iniciativa tiene alto potencial de expansión territorial y comunitaria. El modelo de gobernanza puede implementarse en otros municipios mediante procesos de acercamiento con escuelas, campañas juveniles, alianzas con ayuntamientos y convocatorias ciudadanas. Para escalar, se requiere articular convenios con instituciones académicas, sectores gubernamentales y empresas, así como contar con espacios de trabajo y mecanismos de financiamiento.
El enfoque basado en prototipos participativos permite generar nuevas células de acción ambiental, adaptadas a las realidades de cada río o comunidad. La sistematización de experiencias y la creación de indicadores de impacto facilitan su proyección regional.
MEDALLAS
Contribución a los ODS:







TESTIMONIO
La perspectiva que guía el proyecto sostiene que el río es una extensión del territorio y de la comunidad, y que rescatarlo significa rescatar vínculos, paz y biodiversidad. Las voces juveniles y comunitarias remarcan la importancia de involucrarse, aprender y actuar colectivamente para transformar el entorno y construir futuro.


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