BIODIVERSIDAD Y RESTAURACIÓN DE ECOSISTEMAS
CURRIHUERTA – HUERTA URBANA COMUNITARIA
Cultivando tierra, cosechando vínculos

Currihuerta – Huerta Urbana Comunitaria es una iniciativa nacida en Curridabat, Costa Rica, liderada por tres jóvenes amigos que decidieron transformar un terreno urbano en desuso en un espacio productivo, educativo y de encuentro comunitario. Lo que comenzó como un proyecto de autoabastecimiento pronto evolucionó hacia una propuesta abierta al barrio, donde se desarrollan talleres de permacultura, actividades recreativas como noches de cine y fogatas, y encuentros vecinales que fortalecen la cohesión social. Liderada por Max Solano, Fernando Rosabal y Juan Pablo Angulo, la huerta se consolidó como un referente de agricultura urbana comunitaria en la Gran Área Metropolitana de San José, conectando sostenibilidad ambiental con innovación social y cultural.
Contexto
Curridabat, en San José, es un barrio residencial de clase media/alta caracterizado por un alto grado de urbanización y, en muchos casos, desconexión de sus habitantes con la tierra y la producción de alimentos. En este contexto, el sistema agroindustrial predomina como proveedor de alimentos, mientras la vida comunitaria carece de espacios de encuentro y cohesión. Currihuerta surge como respuesta a esa desconexión urbana, ofreciendo una alternativa local de agricultura sostenible y comunitaria que busca reconectar a la población con la tierra, promover prácticas responsables y generar vínculos vecinales en un entorno cada vez más fragmentado.

La iniciativa ha tenido un impacto ambiental directo mediante la introducción de prácticas sostenibles como el compostaje, la permacultura y el cultivo orgánico en un entorno urbano. Estos procesos han contribuido a diversificar la biodiversidad local y a generar conciencia en la comunidad sobre la importancia de la agricultura urbana y la soberanía alimentaria. En el plano social, la huerta ha creado un espacio de encuentro y aprendizaje colectivo, favoreciendo la interacción entre generaciones y promoviendo valores de solidaridad, colaboración y cuidado del entorno. Además, ha fomentado el acceso a alimentos saludables y ha fortalecido la resiliencia urbana frente a la dependencia del sistema agroindustrial.
Entre los principales logros se encuentran:
- La transformación de un terreno urbano en desuso en un espacio productivo y comunitario
- La organización de talleres de permacultura y agroecología
- La realización de eventos culturales y recreativos que vinculan a los vecinos con la sostenibilidad
- La consolidación de un modelo de gobernanza horizontal basado en la participación voluntaria.
Aunque la participación vecinal ha variado con el tiempo, la huerta ha logrado visibilizar la agricultura urbana como una alternativa viable y replicable en contextos urbanos.

Replicabilidad
El modelo de Currihuerta es fácilmente replicable en otros contextos urbanos de Iberoamérica, especialmente en barrios con terrenos baldíos o espacios públicos desaprovechados. Su simplicidad radica en la combinación de voluntad comunitaria, liderazgo juvenil, metodologías participativas y prácticas agrícolas sostenibles. La experiencia puede adaptarse culturalmente a diferentes territorios, integrando conocimientos locales, prácticas agrícolas tradicionales y dinámicas sociales propias de cada comunidad. Es un ejemplo flexible de cómo la agricultura urbana puede fomentar cohesión social y conciencia ambiental en entornos urbanos diversos.
Escalabilidad
El proyecto tiene un alto potencial de crecimiento dentro y fuera de Curridabat. Puede expandirse mediante la creación de redes de huertas urbanas, programas de intercambio de semillas, talleres en escuelas y la integración con políticas municipales de agricultura urbana. Para su escalamiento, requiere condiciones como acceso a terrenos, apoyo institucional en materia de permisos, financiamiento básico para insumos, formación técnica y la articulación con redes de voluntariado. La posibilidad de vincularse con instituciones públicas relacionadas con la educación fortalece su viabilidad para ampliar su impacto.
MEDALLAS
Contribución a los ODS:





TESTIMONIO
Con la huerta hemos aprendido que cultivar no solo significa producir alimentos, sino también cosechar comunidad. El terreno que antes estaba vacío ahora es un lugar de encuentro, de aprendizaje y de compartir experiencias. Nos motiva ver cómo los vecinos se acercan, participan y se llevan la idea de que todos podemos ser parte de un cambio hacia una vida más sostenible.
Max Solano,
cofundador de Currihuerta.


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