MITIGACIÓN Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO
BIORREACTORES DE MICROALGAS
Aplicables en fachadas para mitigar la contaminación del aire urbano
Innovación que respira verde

La iniciativa Biorreactores de microalgas propone una solución innovadora, local y escalable frente a uno de los principales desafíos urbanos: la contaminación del aire. Desde Quito, Ecuador, busca integrar ciencia, biotecnología y arquitectura sostenible para transformar los edificios en organismos bioactivos capaces de contribuir a la mitigación del cambio climático. Su enfoque combina conocimiento científico con diseño arquitectónico y participación juvenil, haciendo de la ciudad un laboratorio vivo de sostenibilidad. El proyecto plantea que las microalgas, organismos con alta capacidad fotosintética, puedan capturar CO₂ y producir oxígeno, generando un impacto ambiental positivo y fomentando nuevas oportunidades en biotecnología urbana y construcción verde.
Contexto
En las ciudades andinas, la contaminación atmosférica se ha convertido en una amenaza creciente para la salud humana y los ecosistemas urbanos. Quito, al igual que otras urbes latinoamericanas, enfrenta concentraciones de CO₂ y material particulado por encima de los límites recomendados, producto del transporte, la industria y la expansión urbana. En este contexto, los biorreactores de microalgas aplicados en fachadas emergen como una alternativa innovadora y sostenible.
El sistema aprovecha la capacidad de las microalgas para realizar fotosíntesis, capturando dióxido de carbono y liberando oxígeno, mientras genera biomasa que puede aprovecharse para bioproductos. Su integración en las fachadas no solo mejora la calidad del aire, sino que transforma la relación entre la arquitectura y el entorno: el edificio deja de ser un elemento pasivo y se convierte en un agente regenerativo.
La propuesta se enmarca en la visión de una arquitectura viva, que utiliza materiales y sistemas biológicos para responder a los desafíos climáticos contemporáneos. En esta etapa experimental, el proyecto desarrollará un prototipo funcional en una edificación de Quito, con el objetivo de medir variables como la eficiencia fotosintética, la reducción de CO₂, la producción de oxígeno y la aceptación social. El enfoque modular permite replicar y escalar el modelo a nivel nacional e internacional, fomentando ciudades más limpias, saludables y resilientes.

Los impactos esperados del proyecto se manifiestan en tres dimensiones interrelacionadas:
- Ambientales: reducción de contaminantes atmosféricos, mitigación de la huella de carbono y mejora de la calidad del aire urbano.
- Sociales: sensibilización ciudadana sobre las soluciones basadas en la naturaleza, fomento de la participación juvenil en ciencia aplicada y fortalecimiento de una cultura ambiental urbana.
- Económicos: creación de oportunidades en el sector de la construcción sostenible y la biotecnología, además de un potencial ahorro energético al actuar como filtro solar y regulador térmico natural en las fachadas.
Las juventudes han sido protagonistas en todas las fases del proyecto. Desde la concepción de la idea hasta el desarrollo del prototipo, jóvenes profesionales e investigadores han liderado procesos de investigación aplicada, diseño y análisis de impacto. Su participación ha permitido conectar la biotecnología con la arquitectura sostenible, generando un enfoque interdisciplinario que promueve la innovación verde.
Durante la fase experimental, las y los jóvenes han desarrollado competencias en el cultivo de microalgas, diseño de sistemas de recirculación de agua y monitoreo de eficiencia fotosintética. Además, se han involucrado en actividades de sensibilización social, promoviendo una nueva visión sobre cómo la arquitectura puede ser parte activa de la mitigación climática.
El proyecto constituye un espacio de aprendizaje y empoderamiento juvenil, ofreciendo alternativas de formación, empleo verde y emprendimiento sostenible. Así, contribuye al fortalecimiento de capacidades locales y a la generación de soluciones de alto impacto ambiental y social, lideradas por jóvenes.

Replicabilidad
La iniciativa es altamente replicable en contextos urbanos de Iberoamérica donde la contaminación del aire constituye una prioridad ambiental. El sistema modular permite su instalación en diferentes tipos de edificaciones (públicas, privadas o comunitarias) y su tecnología puede adaptarse a las condiciones climáticas y económicas de cada territorio.
El modelo articula ciencia, tecnología y participación ciudadana, en línea con los enfoques de soluciones basadas en la naturaleza y los compromisos internacionales del Acuerdo de París. Además, su enfoque educativo y participativo facilita su integración en programas municipales de sostenibilidad o de educación ambiental.
Escalabilidad
El proyecto tiene alto potencial de escalamiento. Una vez validado el prototipo en Quito, puede extenderse a edificios institucionales, centros educativos o infraestructuras comunitarias. Su crecimiento permitiría conformar redes de fachadas bioactivas que, en conjunto, mejoren la calidad del aire y fortalezcan la resiliencia urbana.
Para garantizar su expansión, se identifican tres factores clave:
- Financiamiento sostenible: fondos públicos, privados o internacionales destinados a innovación ambiental.
- Marco normativo e institucional: inclusión de sistemas bioactivos en las políticas de construcción verde.
- Formación técnica: capacitación de jóvenes y profesionales en instalación, monitoreo y mantenimiento de los biorreactores.
El acompañamiento académico y científico será esencial para validar los resultados y generar evidencia que sustente su incorporación en las estrategias nacionales de cambio climático y desarrollo urbano sostenible.
RECONOCIMIENTO E INSPIRACIÓN INTERNACIONAL
El proyecto se inspira en experiencias internacionales como la BIQ House en Hamburgo (Alemania), pionera en integrar fotobiorreactores en su fachada y en desarrollos de empresas como ARUP y AlgaeLab, que han demostrado la viabilidad técnica y ambiental de estos sistemas. Estas referencias fortalecen la base científica y el potencial de adaptación del modelo al contexto latinoamericano.
MEDALLAS
Contribución a los ODS:




EN RESUMEN…
En un mundo donde las ciudades son responsables de más del 70% de las emisiones de CO₂, las y los jóvenes proponemos una visión distinta: convertir la arquitectura en un organismo vivo que respire junto a la Tierra. Los biorreactores de microalgas son una apuesta por un futuro urbano más limpio y sostenible, donde cada edificio sea un agente activo en la regeneración ambiental.
Desde Quito, una joven investigadora lidera este proyecto que fusiona ciencia, diseño y biotecnología para transformar fachadas en sistemas bioactivos capaces de capturar carbono, generar oxígeno y educar a la ciudadanía. Esta propuesta demuestra que la innovación climática no solo se da en laboratorios o políticas globales, sino también en las paredes de nuestras ciudades.
Es una invitación a repensar cómo vivimos, construimos y respiramos, integrando la inteligencia de la naturaleza en la vida urbana.
TESTIMONIO
Como joven investigadora, creo que los biorreactores de microalgas aplicados en fachadas representan una oportunidad real para transformar nuestras ciudades. Este proyecto busca demostrar que la arquitectura puede ser un aliado activo en la lucha contra el cambio climático, mejorando la calidad del aire urbano y ofreciendo soluciones sostenibles para las futuras generaciones.
Alisson Johanna Defaz,
joven investigadora



