¿Qué une a Iberoamérica? Más allá de la historia, la lengua o la cultura compartidas, la respuesta pasa hoy por el futuro. Esa fue una de las principales conclusiones del diálogo protagonizado por el Secretario General Iberoamericano, Andrés Allamand, y la exministra de Relaciones Exteriores de Argentina Susana Malcorra durante la presentación del último número de la revista Política Exterior, dedicado a reflexionar sobre el sentido y la vigencia del espacio iberoamericano.
A pocas semanas de la XXX Cumbre Iberoamericana, ambos coincidieron en que la comunidad iberoamericana afronta una oportunidad excepcional para reforzar su voz en el escenario internacional y construir una agenda compartida capaz de traducir la identidad común en resultados concretos para la ciudadanía.
Para Susana Malcorra, la pregunta relevante no es únicamente qué une a Iberoamérica, sino para qué sirve esa unión. En un mundo marcado por la fragmentación geopolítica y la competencia entre bloques, la analista y ex política defendió la necesidad de construir una agenda estratégica compartida que permita convertir los vínculos históricos, culturales e institucionales de la región en capacidad de acción. “La identidad común tiene que transformarse en poder”, señaló, entendiendo ese poder como la capacidad de los países iberoamericanos para actuar de forma coordinada, defender intereses compartidos y ofrecer respuestas concretas a los grandes desafíos globales. Entre las fortalezas para lograrlo, destacó la existencia de intereses convergentes entre los 22 países, una institucionalidad consolidada tras décadas de cooperación y un marco regulatorio que facilita el entendimiento y la colaboración.
Andrés Allamand recogió esa idea y la proyectó hacia el futuro. A su juicio, pocas veces Iberoamérica ha concentrado tanta atención internacional como en la actualidad. Estados Unidos considera a América Latina una prioridad estratégica; China busca profundizar su relación con la región; la Unión Europea aspira a consolidarse como socio preferente; e India, incorporada recientemente como observador asociado a la Conferencia Iberoamericana, identifica a la región como un socio clave. Un escenario que, según explicó, ofrece condiciones especialmente favorables para que los países iberoamericanos definan qué quieren hacer juntos y cómo aprovechar esta nueva centralidad internacional. “Nos va a unir lo que viene y nos va a unir un momento estelar”, afirmó.
En ese sentido, la próxima XXX Cumbre Iberoamericana ocupó también una parte relevante del diálogo. Allamand recordó que el trabajo realizado por los 22 países está permitiendo avanzar en iniciativas concretas como una Alianza Iberoamericana para la Inteligencia Artificial, una Carta Iberoamericana de Cuidados, una Carta Iberoamericana de Movilidad Estudiantil y una red regional para fortalecer la cooperación frente a los desastres naturales, productos que se esperan aprobar en la gran cita de mandatarios.

