
La innovación pública en Iberoamérica empieza a dejar atrás la etapa de los proyectos piloto y las iniciativas aisladas para convertirse en una capacidad estable de los Estados. Esa es la principal conclusión del informe Innovación pública con enfoque digital en Iberoamérica: hacia la consolidación de capacidades institucionales que la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) ha presentado hoy en el cierre de la IV Semana Iberoamericana de Innovación Pública, celebrada en Cádiz.
El estudio, elaborado por Juan Felipe López Egaña con la División de Innovación Pública de la SEGIB y con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), se basa en una base de 152 casos y en 15 entrevistas con responsables de innovación pública, realizadas entre junio y agosto de 2026.
Cinco tendencias para un Estado que innova de forma sostenida
El informe identifica cinco tendencias que explican el proceso de consolidación:
- Interoperabilidad y nuevas formas de gobernanza. Compartir datos deja de ser un asunto técnico y pasa a ser una decisión de gobernanza: quién comparte qué información y con quién.
- Comprender el problema antes de digitalizarlo. Se convierte en una condición previa, para evitar que la tecnología amplifique un mal diagnóstico.
- Profesionalización de la innovación. Los equipos dejan de depender del voluntarismo y cuentan con presupuesto, metodología y marco normativo.
- Incidencia estratégica. Los equipos de innovación participan desde el principio en la definición de las prioridades públicas.
- Servicios proactivos y personalizados. El Estado se anticipa a las necesidades de la ciudadanía con datos que ya tiene y reglas claras.
La infraestructura de datos, por delante de la IA
El informe recoge varios datos llamativos. Las APIs, las bases de datos y la nube aparecen en el 42,1 % de los casos y son la tecnología más extendida. La inteligencia artificial, en sentido amplio, está presente en aproximadamente un tercio de los casos: tiene un peso creciente, pero todavía está por detrás de la infraestructura básica. La atención ciudadana y los trámites reúnen casi un tercio de las iniciativas (32,9 %). Por el contrario, no aparece ningún caso de blockchain ni de innovación en la función legislativa.
Para el estudio, la IA es una tecnología aplicada y no una tendencia institucional por sí misma. Su valor depende del problema que resuelve, de la calidad de los datos y de las capacidades que la sostienen.
Del historial clínico uruguayo a las comadronas de Guatemala
El informe ilustra cada tendencia con experiencias concretas. Entre ellas destacan la Historia Clínica Electrónica Nacional de Uruguay, la plataforma Gov.br de Brasil, que conecta cerca de 9.000 servicios subnacionales, y Boti, el canal de WhatsApp de Buenos Aires, con 4,2 millones de conversaciones al mes. También recoge la Carpeta Ciudadana de España y el preregistro de nacimientos con comadronas rurales en Guatemala.
El reto: medir resultados
El documento concluye que la región necesita contar la innovación a partir de sus resultados y no solo de sus procesos, y abordarla como un trabajo de diseño de sistemas sobre la arquitectura del Estado.
