1995
Aprobación de Ibermedia
El primer programa cultural iberoamericano. VII Cumbre Iberoamericana (Bariloche).
Los Programas Iberoamericanos se han consolidado como uno de los instrumentos más potentes de integración regional. Su impacto alcanza a las instituciones gubernamentales, a colectivos sociales y a las redes de artistas de la región
Mapa de impacto
Las cifras agregadas de los 14 programas dibujan un ecosistema cultural con una escala sin precedentes en cooperación regional
Miembro de Iberarchivos, Iberbibliotecas, Ibercultura Viva, Iberescena, Ibermedia, Ibermuseos, Ibermúsicas, Iberorquestas Juveniles, Ibervideojuegos.
Programas
Iberoamérica lleva décadas construyendo algo que pocos espacios regionales han logrado: un sistema real de políticas culturales para 22 países que protege su diversidad y pone en valor lo que los une —las lenguas, los saberes ancestrales, la riqueza de sus diferencias.
Detrás de ese andamiaje está la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), que articula este tejido común con un propósito claro: que la cultura sea motor de un desarrollo más justo y democrático, un desarrollo construido desde las identidades diversas de la región.
Iniciativa intergubernamental para fortalecer la cooperación técnica y el acceso al patrimonio documental de Iberoamérica.
El sistema iberoamericano de cooperación, bajo el paraguas de la Segib, se consolida hoy como un espacio de resistencia, diálogo y renovación ante un contexto de crisis global multinivel.
La Cultura Iberoamericana se basa en cinco ejes recogidos en una renovada Carta Cultural Iberoamericana (2026).
Tras la Declaración de México 2022, el reto es que la cultura sea un objetivo propio en la agenda de desarrollo. Para lograrlo, se necesitan datos verificables y un compromiso real de financiación pública y multilateral que garantice presupuestos estables.
La cultura se reafirma como bien público global, lo que implica sostener servicios públicos culturales y proteger los bienes comunes. Garantizar los derechos culturales -la libertad artística y la protección de minorías- resulta clave para defender los derechos democráticos.
La región propone superar la separación entre cultura y naturaleza. Los saberes de los pueblos originarios son fundamentales para enfrentar la crisis climática y proteger la biodiversidad.
Frente a la violencia y los discursos de odio, la cultura de paz debe basarse en la justicia social. Los programas culturales fortalecen el tejido comunitario, la memoria y la convivencia intercultural.
La diversidad cultural tambien se juega en el ámbito digital. Se necesitan marcos legales que regulen plataformas y protejan derechos de autor, además de una alfabetización algorítmica que garantice un uso ético de la tecnología.
La cultura iberoamericana es parte de la identidad de la región”.