Cartagena de Indias 1994

Foto de familia de la IV Cumbre Iberoamericana Cartagena de Indias 1994

Descripción

Los mandatarios iberoamericanos reafirmaron una vez más los principios y objetivos comunes que ya habían definido en ocasiones anteriores y realizaron un seguimiento y evaluación de los primeros programas de cooperación derivados de la Conferencia anterior.

Ratificaron, así, su compromiso con la democracia representativa, la defensa y la promoción de los derechos humanos, y la vigencia de los principios del derecho internacional y se congratularon de la puesta en marcha de proyectos de cooperación en sectores como la educación, la cultura, el medio ambiente, la ciencia y la tecnología, la salud, la infancia y el desarrollo de los pueblos indígenas.

Asimismo, decidieron prestar especial atención, en ese encuentro, a los temas económicos y su relación con el desarrollo con equidad, así como a evaluar el impacto que sobre éste último tienen la reactivación del comercio internacional, la integración regional y la tendencia hacia la globalización de la economía mundial.

Acordaron también, promover, entre otros asuntos, políticas acordes con los compromisos de la Ronda de Uruguay, la atención hacia los más necesitados en el marco de los cambios estructurales en las economías nacionales y la formación desde la infancia.

En cuanto al funcionamiento interno de la Conferencia, se realizaron algunas modificaciones en el mecanismo de coordinación de las Cumbres, tendientes a mejorar las acciones de cooperación de ellas derivadas.
En esta Cumbre los mandatarios debatieron en torno al comercio y la integración como elementos esenciales para el desarrollo con equidad de los pueblos de Iberoamérica, centrándose principalmente en los siguientes temas:

  • El ámbito internacional y las perspectivas del sistema multilateral de comercio.
  • El ámbito regional y la convergencia de los esquemas de integración.
  • El ámbito nacional, la competitividad y el desarrollo social.

Tras reafirmar las decisiones tomadas en cumbres anteriores, los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos, llegaron, entre otras, a las siguientes conclusiones.

En el ámbito internacional y las perspectivas del sistema multilateral de comercio,

Puntualizaron que con la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el mejoramiento de las normas multilaterales que rigen el comercio internacional, se disciplina de forma más clara y firme la conducta comercial de los países, se fortalece el mecanismo de solución de controversias para resolver litigios comerciales bilaterales y se disminuye el riesgo de la aplicación de medidas unilaterales de protección.

En el ámbito regional y la convergencia de los esquemas de integración, destacaron que:

Los países iberoamericanos realizan esfuerzos considerables para acceder a un desarrollo sostenible, para lo cual trabajan de acuerdo con las pautas del regionalismo abierto que busca lograr una plena conciliación entre la profundización del proceso de apertura externa y los compromisos derivados de la integración regional.

Los procesos de integración son elementos útiles que articulan los esfuerzos internos en la consecución de mayores tasas de crecimiento y de desarrollo económico y social, que se traducen en una ampliación de los mercados, generación de empleos, mejor asignación de recursos, estímulos a la inversión nacional y extranjera y un mayor peso y credibilidad conjunta en los circuitos financieros internacionales.

La integración en América Latina y el Caribe se ha caracterizado por acuerdos de integración subregional (Sistema de la Integración Centroamericana, Acuerdo de Cartagena, Comunidad del Caribe y MERCOSUR), acuerdos de complementación económica en el marco de la ALADI, bilaterales de libre comercio y compromisos de liberalización de comercio entre el Sistema de la Integración Centroamericana y algunos países de la región. A ello se añade el Tratado de Li bre Comercio del Grupo de los Tres y la iniciativa brasileña de establecer un Área de Libre Comercio Suramericana.

Los esfuerzos de los países centroamericanos por consolidar los procesos de democratización y de integración requieren del apoyo de la comunidad iberoamericana.

En cuanto a Europa, constituye el segundo socio comercial de América Latina y ésta a su vez el primer mercado para las inversiones de la Unión Europea. Por lo tanto, debe corregirse la tendencia involutiva del comercio de América Latina hacia la Unión Europea y se debe conseguir un comercio equilibrado entre ambas regiones teniendo en cuenta la importancia del acceso de los productos latinoamericanos al mercado europeo.

Los efectos de los acuerdos regionales y subregionales serán mayores en la medida en que lo sea su ámbito de aplicación, por ello, el objetivo final debe ser la convergencia de los diferentes esquemas de integración. Asimismo, el regionalismo y el multilateralismo deben ser complementarios y no excluyentes.

En el ámbito nacional, la competitividad y el impacto social:

La existencia de recursos naturales es cada vez menos determinante para el desarrollo, por lo que el concepto de ventaja comparativa se ve sustituido por el de ventaja competitiva, cobrando así especial importancia el desarrollo empresarial, la moderación de los sectores productivos, la innovación tecnológica y el establecimiento de políticas de empleo y de formación profesional acordes con las exigencias del mercado.

Los países iberoamericanos están comprometidos en estrategias de organización y financiamiento de la investigación y del desarrollo tecnológico, con el fin de continuar fortaleciendo su capacidades científicas y tecnológicas por el impacto que tienen sobre la competitividad de sus economías, el empleo y el bienestar de la sociedad.

La cooperación iberoamericana debe poner especial atención en la articulación de una comunidad científica iberoamericana y en la formación y movilidad de los recursos humanos, para lo cual es indispensable la inversión pública, la creciente participación del sector privado y el concurso de las organizaciones multilaterales de crédito.

El papel del sector privado en el área de la infraestructura es cada vez mayor. En este sentido, algunos países de Iberoamérica han procedido a su privatización con resultados positivos, transfiriendo la inversión, el mantenimiento y su expansión a dicho sector.

La modernización de la infraestructura es un requisito fundamental para mejorar la competitividad y disminuir los costos. Además, el transporte, la generación de energía y las telecomunicaciones son sectores críticos que requieren especial atención.

Es necesaria la modernización del aparato estatal. Se deben profundizar los procesos de desregulación, desburocratización y redimensionamiento del sector público para hacer más eficaces y racionales las administraciones públicas. En lo social, la modernización del Estado contribuye a una más eficiente y eficaz utilización de los recursos, concentrándolos en los servicios sociales básicos para los grupos más vulnerables.

Los mandatarios realizaron, entre otras, las siguientes recomendaciones:

Continuar con la estrategia internacional de Iberoamérica, orientada al fortalecimiento de la integración en un contexto de regionalismo abierto.

La convergencia gradual y la complementariedad entre los diversos esquemas de integración en los que participan los Estados Miembros, en un marco de sólidos lazos históricos y culturales.

La no adopción y eliminación de prácticas comerciales restrictivas y del uso distorsionado de medidas de protección comercial y de barreras no arancelarias por todos los países de acuerdo con los compromisos asumidos en la Ronda Uruguay.

La búsqueda de condiciones más favorables para los países de menor desarrollo relativo dentro de la región latinoamericana, a fin de coadyuvar con ello a la superación de los obstáculos que impiden un mayor nivel de competitividad en el comercio intrarregional e internacional.

La compatibilidad de normas para evitar su utilización como barreras no arancelarias que obstaculicen indebidamente el comercio de los países iberoamericanos.

La promoción de las políticas medioambientales como elementos del desarrollo del comercio internacional, evitando que las medidas de protección ambiental se utilicen con fines proteccionistas.

La protección del medio ambiente como factor esencial del bienestar de la población.

El fortalecimiento de la economía y la estabilidad macroeconómica con el fin de generar condiciones que hagan más moderno y eficiente al sector productivo, favoreciendo así el incremento de la productividad.

El redimensionamiento del Estado con el fin de posibilitar una concentración del esfuerzo de los gobiernos en áreas prioritarias para el bienestar de los pueblos, como la salud, la justicia, la educación y la previsión social.

La debida atención hacia los más necesitados posibilitada por la disciplina fiscal y el control de la inflación, en el marco de los cambios estructurales de las economías nacionales.

La formación del ser humano desde la infancia, como sujeto central del desarrollo

La formación de los recursos humanos a través del perfeccionamiento de las políticas educativas, culturales y sociolaborales, con especial énfasis en la problemática de la juventud y de la mujer.

Un programa de acción que, en el marco del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, garantice el reconocimiento de su identidad cultural y asegure la plena participación de esos pueblos en todos los aspectos de la sociedad, con el fin de fortalecer su desarrollo.

La promoción de los países iberoamericanos como lugar atractivo para la inversión extranjera, a través de los sistemas de divulgación de información comercial y tecnológica disponibles.

El fortalecimiento y la modernización del sector empresarial mediante políticas de actualización tecnológica, de eficiencia y de competitividad.

El perfeccionamiento de un marco legal que confiera la seguridad jurídica a los inversionistas, favoreciendo así una mayor asignación de recursos a la inversión directa a largo plazo.

El desarrollo del Acuerdo Marco Interinstitucional en materia de cooperación e integración en ciencia y tecnología (CYTED), con el fin de impulsar la adquisición, aplicación y difusión de tecnologías y la especialización y complementación de la actividad científica de la región.

El fortalecimiento de la cooperación horizontal, incrementando así el intercambio cultural, científico, técnico y de recursos humanos.

El impulso de programas y acciones que promuevan y articulen la participación ciudadana, profundizando así los lazos entre todos los pueblos del espacio iberoamericano.